Tradicionalmente se creía que la futura mamá debía comer por dos para alimentarse ella y alimentar al bebé. Pero la realidad es que la ingesta media debe estar en torno a las 2000 calorías por día, y se puede aumentar en 300 calorías durante los últimos meses de embarazo.
Hay que tener en cuenta que el sobrepeso puede afectar a la salud del bebé y además a la mamá le costará mucho perderlo después. Lo normal es ganar unos 13 kgs de media durante el embarazo, pero esto puede variar en función del peso de la madre antes de quedarse embarazada.

En general la futura mamá debería seguir una dieta saludable, hidratándose continuamente y haciendo ejercicio en la medida de lo posible. Si a una buena alimentación le sumamos algo de ejercicio durante el embarazo, tenemos casi asegurada una buena recuperación tras el parto.

Estos son los alimentos que se pueden y deben comer durante el embarazo:

  • Proteínas animales (carnes, pescados y huevos). Son necesarios para el correcto crecimiento del embrión.
  • Las grasas vegetales (como el aceite de oliva). Necesarias para la construcción de las membranas de las células.
  • Calcio (leche, queso, yogur). Es fundamental para la formación de los huesos y los dientes del bebé.
  • Pan, otros cereales y patatas.
  • Frutas y hortalizas. Se deben tomar al menos 5 raciones al día.

Y se deben evitar los siguientes alimentos:

  • Café, té, infusiones, bebidas energéticas y refrescos. Se debe evitar su ingesta en la medida de lo posible. Por ejemplo, no se recomienda beber más de dos tazas de café o té al día como máximo.
  • Alcohol. Beber alcohol durante el embarazo puede causar aborto espontáneo, muerte fetal y una variedad de discapacidades físicas, intelectuales y del comportamiento para toda la vida.
    Hígado. Por su alto contenido en vitamina A. Esto puede provocar defectos en el desarrollo del bebé.
  • Algunos pescados como el pez espada o el atún rojo. Tiene mucho mercurio.
  • Verduras y ensaladas crudas: si están mal lavadas puede haber riesgo de toxoplasmosis
  • Quesos sin pasteurizar, quesos blandos y azules. Por el riesgo de listeria.
  • Carnes crudas o poco hechas y embutidos no cocinados. Por el riesgo de toxoplasmosis. Aunque dicen que si se congelan se puede eliminar el riesgo. En cuanto al jamón ibérico, según un estudio elaborado por el “Centro Andaluz del Sector Cárnico”, no puede portar el parásito, debido al largo proceso de curación por el que pasa.
  • Foie crudo
  • Pescado crudo, ahumado o en salazón. Por riesgo de listeria y anisakis.
  • Comidas elaboradas con huevo crudas o poco cocinadas (mayonesa, postres, o tortillas poco cocinadas). Por el riesgo de salmonelosis.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Pinche el enlace para mayor información Política de Cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Share This